- Todo surgió cuando daba un paseo por la Axarquía malagueña y un familiar me enseñó una plantación de palmeras. En aquel momento me sentí atrapada por la belleza y el halo de misterio que desprendían sus vainas y la variedad de simientes de dátiles que allí se daban. Decidí que había que aprovechar aquella riqueza que la Naturaleza nos ofrecía y que, seguramente, sería para desechar o, previsiblemente, dejarla como materia orgánica para su suelo.
- Vi en ello un potencial enorme para decorar ambientes rústicos, casas de campo, porches y jardines; también utilizo algunas vainas como fruteros, sobre mobiliario antíguo, aderezándolas con frutas de temporada, alpidistra, flor del paraiso...
- ¡¡Y en ello estamos; también el próximo otoño se presta más a estas decoraciones!!